29 DE OCTUBRE: DÍA NACIONAL DE LA SEMILLA CAMPESINA

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29 Oct

La semilla campesina es repositorio de vida, tradición, soberanía, independencia y armonía con el ambiente, así como del acervo cultural heredado de nuestros ancestros, por lo que se puede asegurar que quien multiplica este fruto duplica la cultura.

Como una necesidad de revalorizar los saberes locales campesinos cada 29 de octubre se celebra el Día Nacional de la Semilla Campesina, en nuestro país, donde agricultores, estudiantes, movimientos sociales y comunidades organizadas intercambian semillas autóctonas para rescatar la biodiversidad ancestral y tradicional de cultivos.

A nivel latinoamericano, en esta época del año, se producen importantes jornadas como la celebración del día nacional del maíz, en México; el congreso del movimiento de pequeños agricultores, en Brasil y el día de la semilla en Haití.

Antecedentes

A principios del siglo XX, como consecuencia del proceso de la Revolución Industrial y la expansión global del capitalismo, comienza la “modernización” de la agricultura. La llamada ‘Revolución Verde’, que tuvo lugar después de la Segunda Guerra Mundial bajo el falso argumento de incrementar la productividad agrícola, impone el empleo de paquetes tecnológicos, que involucran el desarrollo de semillas mejoradas, la implementación de monocultivos, la introducción de maquinarias que sustituyen la fuerza de trabajo humana, así como el uso de grandes cantidades de insumos químicos, lo que ha implicado la afectación de las prácticas locales históricas de subsistencia y una reducción significativa de la diversidad bio-cultural[1)

En 1995, la Organización Mundial del Comercio (OMC), vinculada a las grandes transnacionales, determinó que podían ser patentados microorganismos y procesos biológicos ya existentes en la naturaleza, incluyendo las semillas. En consecuencia, se profundizaron los ensayos sobre Organismos Genéticamente Modificados (OGM) asociados a la tecnología de la transgénesis. A pesar de las promesas que colocaban en las semillas transgénicas la posibilidad de solventar los problemas alimentarios del mundo, las numerosas evaluaciones y experimentos con cultivos de este tipo no han logrado demostrar que estas mercancías biotecnológicas sean más productivas. Por el contrario, la alta carga de pesticidas a la que se encuentra asociado el cultivo de estas semillas trae como consecuencia la degradación de la materia orgánica del suelo y la disminución significativa de su fertilidad, afectando los rendimientos de las cosechas, lo que se suma al desarrollo de mecanismos de resistencia por parte de los insectos y enfermedades que atacan los cultivos, implicando un ciclo permanente de dependencia hacia otros productos, como fertilizantes químicos, y el incremento en las cantidades de pesticidas empleados.

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Foto: Prensa INIA

Ley de semillas

Para el caso venezolano, con la aprobación en el año 1999 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, se establece la prohibición de patentes sobre el genoma de los seres vivos, se declara al latifundio como contrario al interés social, se reconoce el derecho a la seguridad alimentaria a través de la agricultura sustentable, se prohíben los derechos de propiedad intelectual sobre conocimientos y prácticas de los pueblos indígenas y se convoca al desarrollo del Poder Popular como poder constituyente permanente, en el marco del avance hacia la construcción de una democracia participativa a través de la integración e incorporación del pueblo, como sujeto central de la reconstrucción de la sociedad.

En el marco de estos principios, desde el año 2012 el pueblo venezolano, en el ejercicio del poder constituyente, debatió y construyó una propuesta innovadora de Ley de Semillas, aprobada por la Asamblea Nacional en el año 2015. Esta ley es única en la región y en el mundo, ya que convoca a una ruptura profunda con el modelo hegemónico de producción capitalista, al prohibir radicalmente la producción, importación y comercialización de semillas transgénicas, el establecimiento de patentes y derechos de obtentor sobre éstas y, fundamentalmente, al reconocer y revalidar los modelos consuetudinarios de producción de semillas a través de la institucionalización de lo que se ha llamado el “Sistema de Producción de Semillas Locales Campesinas, Indígenas y Afrodescendientes”.

http://ley.tuabogado.com/leyes/leyes-especiales/ley-de-semillas-gaceta-6207-2015

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Actualmente Venezuela atraviesa una guerra, donde la cultura del rentismo y el extractivismo, la reciente caída en los precios del petróleo, la dependencia hacia las importaciones, entre otros elementos, nos obligan a centrar la mirada en las alternativas que es posible explorar para avanzar hacia otro modelo económico.

Comenzamos a plantearnos la necesidad de avanzar hacia un modelo “post-petrolero” y en este contexto la agricultura, como actividad productiva, juega un papel fundamental.

En este sentido, la lucha por la semilla campesina y los saberes ancestrales, son los fundamentos esenciales para la transición del modelo rentista petrolero al agroproductivo ecosocialista, establecido en el Plan de la Patria 2013-2019, y determinante en la coyuntura actual de ofensiva contra la guerra económica por medio de la cual podremos alcanzar la soberanía e independencia.

[1] Toledo, Víctor. Barrera-Bassols, Narciso. La memoria biocultural. La importancia ecológica de las sabidurías tradicionales.

 

FUNPZA

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