LAS AVES ELEFANTE, LAS MÁS GRANDES QUE HAYAN EXISTIDO, ERAN NOCTURNAS Y POSIBLEMENTE CIEGAS

fotonoticia_20181031190718_1920
15 Nov

En un estudio publicado en Proceedings of the Royal Society Bbiólogos de la Universidad de Texas encontraron que el pájaro elefante, el ave más grande que haya existido, era nocturno y casi ciego. Para llegar a esta conclusión, los investigadores reconstruyeron y analizaron los cerebros de esta especie.

 Según la investigación, este tipo de ejemplar vivió en Madagascar, no volaba y fue exterminado, al parecer, por los humanos desde hace 500 a 1.000 años atrás. Además, encontraron que las aves tenían un peso de 400 kilogramos y median tres metros, convirtiéndose así en las más grandes del planeta.

Aunque hay muy poca información de esta especie, conocida como Aepyornithidae, los biólogos aseguraron que los parientes más cercanos a este pájaro eran los kiwis de Nueva Zelanda, conocidos por su mala visión y su buen sentido del olfato.

 

Los esqueletos de estas aves se guardan en el Museo nacional de Historia Natural de París.

 

Christopher Torres y Julia Clarke, los biólogos que lideraron esta investigación, estudiaron la estructura cerebral del pájaro elefante para poder conocer los hábitos que tenían. Para ello, utilizaron una tomografía computarizada y crearon reconstrucciones digitales del cerebro llamadas endocast. Con este análisis, descubrieron que la corteza visual de esta especie se redujo considerablemente en comparación con otras.

“Estudiar la forma del cerebro es una manera realmente útil de conectar la ecología (la relación entre el ave y el medio ambiente) y la anatomía. Descubrimientos que estos nos dan una visión tremenda de la vida de estas aves extrañas y mal entendidas”, afirmó Torres.

Los científicos habían asumido previamente que los pájaros elefantes eran similares a otras aves grandes, que no vuelan, como los emúes y los avestruces, y que están activos durante el día y tienen buena vista. Pero, por medio de la reconstrucción de sus cerebros, revelaron que esta especie tenía un estilo de vida  diferente.

 

Redacción Ciencia/EL ESPECTADOR

Comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page